El callejón de la soberanía

El otro día decía en Twitter después de la pseudo proclamación de la República Catalana que me alegraba de ese hecho por la rotura de la cosmovisión que tenemos, parafraseando a Žižek utilizaba su conocido “es fácil imaginar el fin del mundo, o un asteroide destruyendo la vida, pero no podemos imaginar el fin del capitalismo”. Esto me servía para ilustrar que algo que pensábamos casi imposible tan sólo hace unos meses o semana, se estaba produciendo. Es verdad que no era el final del capitalismo, pero un acontecimiento así en la derrota de imaginación y capacidad política que estamos viviendo era una buena noticia para todas aquellas personas que queremos mejorar el mundo en el que vivimos.

Es necesario también ser críticas con esto y no dejarnos llevar por una suerte de epifanía del momento, sobre todo pensando en las pocas repercusiones materiales que ha tenido después este hecho, que han sido más bien pocas.

Durante todo lo que ha sido el procés parte del a burguesía catalana se ha encargado de generar un sujeto desde arriba, a través del relato creado de los catalanes de bien, han definido su “pueblo”. Este era una apuesta, una puja por la hegemonía. Que les está llevando conscientemente o no, esto ahora mismo no creo que podamos estar en disposición de saberlo, a un callejón sin salida. A ese sujeto se le había vendido gracias a una dialéctica muy barroca, que la constitución de la República sería un proceso low cost, donde no habrían grandes sacrificios y que en definitiva sería un proceso pacífico a la vez que relativamente fácil.

Lo que se ha obviado en todo este proceso performativo es la cuestión de la soberanía, las que participamos de movimientos por la recuperación de esta desde abajo, hemos aprendido que esta es algo que se ejerce. Ya sea por ejemplo recuperando la tierra para poder comer productos de km0 ecológicos o desarrollando software para no depender de grandes empresas. La soberanía no es un significado flotante, sin duda hace falta teorizarla, pero sobre todo requiere de poner el cuerpo y construirla.

Este es callejón sin salida que comentaba antes, no hay una capacidad real de poder producir un gran cambio sin tener unas estructuras que te aseguren la soberanía, por mucho que te dediques a performar a través del lenguaje un proceso. La independencia no es la consecuencia necesaria de un mandato popular por mucho que se haya votado, haya documentos oficiales que la proclamen o cualquier otra cosa que nos quieran decir.

La soberanía en última estancia es algo que se sustenta en lo material, sobre todo la vida, mientras no haya unas estructuras que puedan hacer a unos sujetos no dependientes de los otros, no hay posibilidad de una autonomía real.
Si escribo esto no és desde la perspectiva que los catalanes han hecho mal dejándose llevar por los cantos de sirena de una élite. Me gustaría que esta reflexión sirviera para poder pensar en cuando hablamos de revolución o de acabar con el capital, si no tenemos unas estructuras anteriormente que hagan capaces de sostener la vida después de ese momento, va a ser muy complicado que aguante por mucho tiempo.

El Castelló que viene

En las últimas semana hemos vivido en la ciudad de Castelló una serie de reuniones donde el ayuntamiento ha informado del plan general de ordenación urbana que se está gestando en nuestra ciudad, estas han tenido el objetivo de presentar a las vecinas de los diferentes barrios de la ciudad el mismo, además de recoger algunas propuestas de las mismas para tener en consideración e intentar incluirlas. Esto se ha intentado vender como un proceso participativo, nada más lejos de la realidad, como muchas de las que nos hemos acercado a estas reuniones hemos podido apreciar en las mismas.

Para coger un poco de perspectiva, un plan general de ordenación urbana o PGOU, como lo llamaremos a continuación, es un instrumento de planeamiento general definido en la normativa urbanística de España como un instrumento básico de ordenación integral del territorio de uno o varios municipios, a través del cual se clasifica el suelo, se determina el régimen aplicable a cada clase de suelo, y se definen los elementos fundamentales del sistema de equipamientos del municipio en cuestión1. El anterior PGOU que había sido aprobado en nuestra ciudad data del año 2000, el cual el Tribunal Supremo ha declarado nulo varias veces por algunas irregularidades2, una de ellas la falta de exposición pública del mismo. 

Hasta aquí la única novedad ha sido que se están haciendo las cosas como marca la ley, cosa que debería de ser la norma y no la excepción como parece en esta ocasión. Aunque este tipo de exposiciones públicas tienen unos cuantos defectos de contenido cosa que trataremos más adelante, antes de ello me gustaría incidir un poco en el papel histórico y social de la ciudad el cual me servirá para este propósito, siempre apoyándome en algunas lecturas que me han ayudado a tener una precaria noción de la ciudad.

Antes que la ciudades se generaron las sociedades, estas eran de cazadores y recolectores, no sería hasta los años 10.000 y 7.000 a.C. que en Oriente Medio nacieran los primeros asentamientos estables de personas, estos estuvieron influenciados por uno de los grandes cambios sociales que ha conocido el ser humano, empezaron a cultivar cereales y domesticar animales, este cambio permitió que tuvieran fuentes de alimentos más estables. También podemos encontrar teorías que sostienen que las primeras ciudades se generaron por el impulso de congregarse, de estar juntas, y posteriormente sería que cuando aparecería la agricultura y la cría de animales para sostener los asentamientos surgidos. De cualquier modo, la ciudad lleva ya miles de años como la encargada de agrupar nuestra realidad social, ya que las sociedades en las que vivimos son las que viven y se reproducen en estas.

Las antiguas murallas que contenían las ciudades, eran un símbolo militar, de contención del poder que había dentro de ellas, desde que este tipo de construcción desapareció permitir que el poder de las mismas se extendiera, “su apertura era una señal de dominio y poder, que pretendía extender su influencia ilimitadamente3. La ciudad nos es algo neutro, es una construcción la cual actúa como dispositivo que organiza la sociedad, tiene implicaciones tanto en el territorio que se extiende como en aquel que le rodea, sobre todo en la actualidad, ya que vivimos en us sistema mundo el cual está interconectado a todos los niveles, también repercute en las personas que los habitan.

Andrea Cavalleti nos dice que “la ciudad no es un espacio infinito, sino el dominio propio e ilimitado de lo social. Parece imposible, donde quiera que uno se encuentre, sustraerse de Paris4. No es casual tampoco que cite la ciudad de la luz, ya que esta se forja como centro del dispositivo del poder durante el siglo XIX y su remodelación urbana ayuda a este menester. Entre 1850 y 1870 se llevó a cabo la reforma urbanística más importante que había tenido lugar en la ciudad hasta la fecha. Bajo la dirección del Barón Haussmann se construyeron una serie de avenidas anchas que permitían la intervención rápida de fuerzas del orden e impedían la construcción de barricadas en caso de producirse un levantamiento popular. Este proceso de ordenamiento urbano  tenía el propósito de higienizar la sociedad, elimina las callejuelas que crecían de forma orgánica, e imponer un nuevo orden regido por la vigilancia y el control, sus habitantes fueron privadas de parte del espacio público, su objetivo era “la creación de cuerpos dóciles que respondan a las nuevas necesidades del poder5. La organización urbana tiene un marcado carácter de clase, donde los que tienen el poder construyen el tablero de juego donde después de darán los diferentes conflictos sociales.

Cómo señala David Harvey, la ciudad como mercancía tienen unas características únicas que la diferencias de otro tipo de mercancías. “El suelo y sus mejoras tienen una localización fija. Esta localización absoluta confiere privilegios monopolistas a la personas que posee el derecho a determinar el uso de dicha localización. […] El suelo y sus mejoras son una mercancía de las que ninguna persona puede prescindir. Yo no puedo existir sin ocupar un espacio, no puedo trabajar sin ocupar un lugar y sin hacer uso de los objetos materiales localizados en ese lugar y no puedo vivir sin una vivienda del tipo que se. […] El suelo y sus mejoras, y los derechos relacionados con él, proporcionan la posibilidad de almacenar riquezas (tanto por los individuos como por la sociedad). [Y] han sido históricamente el depósito más importante de valores almacenados.6 La ciudad también tiene un papel dentro del desarrollo capitalista como mercancía, el mercado inmobiliario funciona como un sector estratégico que permite remitir los beneficios de otros sectores e inmovilizar capital, generando así un deposito de capital fijo aculado por una producción previa. La creación de este valor a través del uso y la urbanización del suelo urbano, han marcado históricamente el acceso a la ciudad, siempre estando marcado por la carencia, la segregación y la especulación. Aquellas que pueden permitírselo se separan del resto de la ciudad buscando enclaves donde puedan encontrar seguridad y mejores condiciones de vida que las demás.

El entorno urbano es el que organiza las diferencias de clase en el territorio, ya no sólo dentro de la propia urbe, sino fuera de ella, allí donde alcanza su poder. Muestra de esto es como gran parte de los residuos que se generan en estas aglomeraciones o sus necesidades energéticas son distribuidas por el territorio próximo (aunque en la actualidad ya no sea tan próximo) donde su valor como mercancía es mucho más bajo. Creando así un compleja red de nodos que son necesarios para la supervivencia de las cada vez más grandes metrópolis que encontramos en el planeta. Zonas rurales que son destruidas por las necesidades de almacenar desechos, grandes infraestructuras que se abren por el territorio como una herida que son encargadas del suministro de energías o bienes, selvas en la otra punta del planeta que son arrasadas para poder refinar combustibles para los vehículos que pueblan las grandes ciudades. Ya no hay puntos en los mapas que sean independientes de los demás, ahora son las comunicaciones que conectan estos los que dibujan el mapa.

En los párrafos anteriores he querido mostrar a grandes rasgos como la ordenación urbana influye directamente en nuestra reproducción social, soy consciente que me he dejado muchas cosas en el tintero, pero por el formato del texto no me quiero alargar mucho más, sobre todo no he entrado a tocar como se construyen lo lugares que habitamos, asunto bastante importante. Lo que si que me gustaría que quedara claro es que quizá la ciudad es algo lo demasiado importante como para dejarlo en manos de unos técnicos, sobre todo cuando intentan hacer ver que el urbanismo es una cosa de ancho de aceras y donde van las zonas verdes.

Volviendo al asunto principal, un PGOU como el que ha presentado el actual consistorio, parece más un mal chiste de mal gusto que algo que mantenga una mínima conexión con la realidad. Plantear la participación pública sobre algo de estas características y no exponer a debate cuestiones tan trascendentales como el modelo productivo, las condiciones sociales, el uso del espacio público o el papel de las vecinas en la ciudad por poner algunos ejemplos, demuestra de nuevo que no se quiere construir el espacio urbano, aquel que habitamos, desde abajo y de forma horizontal, sino que este sigue siendo una que forma que tiene el poder de ordenar el territorio a su antojo.

Mirando la documentación que ha presentado el consistorio en estas reuniones7 podemos apreciar e intuir el modelo de ciudad que viene. Se continua con la idea de una ciudad para una sujeto en decadencia como es la clase media, un entorno urbano ordenado a base de vivienda residencial, centro comercial, el coche como forma de transporte y la oferta turística como modelo productivo. No puede oler más a goma quemada, mientras cada día nuestras vidas son más precarias y nos cuesta más poder sobrevivir, el urbanismo que se desarrolla hace caso omiso a todo esto.

La urbanización de nuevas zonas de la ciudad donde hoy en día no hay construcciones es un gran ejemplo, mientras informes como el de Tinsa sobre stock inmobiliario en 20168 apunta que la provincia de Castelló tiene suficiente vivienda construida para los próximos 12,5 años. El truco casi mágico de la burbuja inmobiliaria que ha permitido en las anteriores décadas a las familias el acceso al crédito y la obtención de plusvalías por medio de la venta de vivienda ha estallado ya hace tiempo. “El principal axioma de la formación social española: la propiedad de vivienda como talismán y principal medio de reconocimiento de las clases medias. Desde el franquismo, la vivienda en propiedad ha sido el mecanismo más eficaz de «desproletarización» de la mayoría social: vehículo de ahorro y acumulación del patrimonio familiar, recurso para épocas de escasez (como la jubilación) y forma de transmisión de patrimonio y estatus a las siguientes generaciones9 ya es cosa del pasado, actualmente este modelo se ha revertido y el problema con la vivienda como comprobamos día a día es muy grave y parece que no tenga una solución. Actualmente se producen desahucios en nuestra ciudad de vecinas que no pueden asumir el coste de la hipoteca o el alquiler, además de todos los problemas derivados de esto. Además está surgiendo un nuevo fenómeno del chabolismo en el entorno de la periferia asociado a esto. Una ciudad sostenible tendría que tener en cuenta el derecho a la vivienda como uno de sus puntos fuertes, fomentar la nueva vivienda parece que no sea la solución.

La ampliación de los viales rápidos o lo que aquí conocemos como rondas, ponen de nuevo en el centro de la utilización del espacio público al vehículo individual, sobre todo el del coche, si que es verdad como apunta Colin Ward que “la propiedad de un coche ofrece demasiadas ventajas a demasiada gente como para que alguien lance una campaña puramente política para abandonarlo.”10 Pero si que se podría desincentivar su uso, en esta década que estamos viviendo ya tenemos suficientes muestras de cómo el uso a gran escala tiene repercusiones nocivas para las personas que tenemos que convivir con ellos en las ciudad, esto junto a la creación de una red de transportes públicos que cubran las necesidades de desplazamiento a las vecinas de la ciudad, al mismo tiempo también se debería de potenciar el uso de la bicicleta más allá de carriles bici o las horrorosas ciclocalles. Ya no es sólo la salud, el uso de métodos menos contaminantes de transporte y a su vez comunitarios es cada día más una necesidad viendo como el calentamiento global cada día se acelera más y los combustibles fósiles empiezan a indicar un descenso en su producción.

Por otra parte, los viales rápidos que se han construido, en otras ciudades, pero también en Castellón, orientan la circulación según intereses. El hecho de dar la vuelta a la ciudad ha aislado lo poco que queda de centro histórico en la ciudad condenándolo a desaparecer. Los pocos comercios que quedan se están viendo en la coyuntura de emigrar a centros comerciales, el construido, el que está por construir o a cerrar sus puertas. Los pequeños comerciantes no tienen lugar si no es en una gran superficie. Casualmente, estos viales transitan alrededor de estas grandes superficies ya sea en dirección al Grau, dirección Salera o dirección universidad-estación, donde parece que se está creando el nuevo núcleo social, el nuevo centro.

Otro de los factores clave para la supervivencia en las ciudades es la alimentación, como podemos descubrir por medio de Carolyn Steel, la comida da forma a nuestras ciudades11, la desaparición o abandono del terreno cultivable que rodea la ciudad nos ha hecho más dependientes de alimentos que provienen de zonas cada vez más lejos de donde habitamos, también ha hecho que se apostara por monocultivos como la naranja el cual actualmente está en declive por la idea de que sería más rentable la utilización del suelo para viviendas. Que haya personas comprando naranjas provenientes de la otra punta del planeta en supermercados, a tan solo unos metros de huertos de naranjos abandonados haría que el propio Adam Smith tuviera sueños húmedos. Una gran apuesta por la sostenibilidad de la vida sería reconvertir el suelo que nos rodea para su utilización agrícola y su promoción por parte de las instituciones locales, siempre procurando que está fuera ecológica, ya es de sobra conocido las consecuencias de depender de las grandes multinacionales de las semillas y pesticidas como Bayern. Además de poder proveer a la ciudad de un producto local, la cual cosa aumentaría su autonomía sobre el sistema, además de mejorar la calidad de vida de las personas12 y haría que se generarán puestos de trabajo más estables que aquellos que dependen del turismo.  

Cabe recordar que en este PGOU tampoco se menciona el acceso al agua y la energía, actualmente el agua es un monopolio de FACSA, la cual no sólo controla la distribución de la misma sino la mayoría de los pozos que hay en nuestra ciudad. La municipalización del agua tendría que ser una de las claves de la ordenación urbana, el derecho básico del acceso a la misma y su inclusión como bien común de las vecinas que habitamos este territorio. En cuanto a la energía se pasa bastante por encima de la ampliación del Polígono del Serrallo, este es uno de los enclaves estratégicos de la línea de Muy Alta Tensión que cruza nuestro territorio, la cual ha despertado una incipiente lucha por el territorio en los pueblos del interior de nuestra provincia, la cual se ha visibilizado con la Plataforma NO a la MAT, el decrecimiento junto a la búsqueda de fuentes de energía que no nos hagan dependientes de combustibles fósiles para la obtención de energía tienen implicaciones directas en la ordenación del territorio.

No me quiero alargar más en este texto, para que no resulte excesivamente pesado para aquellas personas que se han tomado la molestia de leerlo, para poder concluirlo, me gustaría que estas reflexiones a grandes rasgos que he hecho sobre la ordenación urbana y su repercusión en la reproducción social, hicieran reflexionar en que un plan que intente aproximarse a la problemática de la ciudad, tendría que ser mucho más amplio de lo que nos han presentado desde el Ayuntamiento de Castelló. No podemos hablar de la forma que vivimos y de como lo queremos hacer sin abrir el foco y centrarlo en aspectos que son muy importantes para la vida. No hay soluciones rápidas ni mágicas, tampoco tenemos que caer en soluciones que obvian el problema como aquellas que apuestan por abandonar la ciudad y poblar el entorno rural, la repercusión de estas también tendría un gran impacto negativo sobre el entorno. La ciudad como tal es la mayor máquina que ha construido el ser humano durante la historia, se ha generado en contra de la idea de la sostenibilidad, hacerla sostenible es un proceso de incertezas que deberíamos de caminar juntas, que tendría que abrir grandes procesos de debate y participación, tanto por parte  de las vecinas y técnicos, donde se aborde la problemática en toda su dimensión y sobre todo teniendo encuesta a las vecinas que habitan la ciudad y no a los intereses económicos y del mercado.

Bibliografía y notas:

  1. Plan General de Ordenación Urbana – https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_General_de_Ordenaci%C3%B3n_Urbana
  2. El Tribunal Supremo insiste en que el PGOU de Castellón está anulado – http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/02/01/valencia/1328126083_915697.html
  3. J. Agulles: La destrucción de la ciudad, Los libros de la catarata, 2017.
  4. Andrea Cavalleti: Clase, Adrian Hidalgo editora, 2013.
  5. V.A: Apaches, La Felguera, 2014.
  6. D. Harvey: Urbanismo y desigualdad social, Siglo XXI, 1977.
  7. Podemos encontrar esta documentación en el siguiente enlace http://plageneralcastello.es/participacio
  8. Radiografía del stock suelo y vivienda nueva, Tinsa https://www.tinsa.es/wp-content/uploads/informes/2017/Informe-radiografia-stock-2016-tinsa.pdf
  9. E. Rodriguez: El ocaso de las clases medias, Traficantes de Sueños, 2016.
  10. C. Ward: La libertad de circular después de la era del motor, Edición digital: La Congregación
  11. Carolyn Steel, La comida da forma a nuestras ciudades https://www.youtube.com/watch?v=CLWRclarri0
  12. Cities Hire Food Systems Experts To Address Obesity, Food Access http://civileats.com/2016/08/22/cities-hire-food-systems-experts-to-address-obesity-rates-access/?utm_content=buffer88d6b&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

Cosmovisión

Que una de las imágenes que han circulado más rápido por internet después de la victoria de Trump haya sido la del capítulo de los Simpsons donde este era elegido presidente, revela uno de los grandes problemas sociales a los que nos enfrentamos. La completa incapacidad que tenemos para buscar hoy en día los problemas reales de lo que nos rodea y la busca por lo tanto de metáforas que nos sean válidas para su comprensión, seguramente el exceso de información al que somos sometidas y la rapidez con la que circula, nos haga casi inmunes a gran parte de la misma. Creamos estos memes en nuestro subconsciente como autodefensa y los transportamos a lo real.

Lo que ayer fue anunciado como el gran evento que transformará nuestras vidas pronto será olvidado por otro que será colocado por los mass media al mismo nivel de espectacularidad. Tan sólo tenemos que ver como tan sólo hace unos meses pasó lo mismo con el Brexit. Vivimos en el tiempo de la repetición del espectáculo, proceso que anula nuestros puntos de referencia en lo social.

No se trata de que la realidad entrara en nuestra imagen: la imagen entró y rompió en pedazos nuestra realidad (es decir, las coordenadas simbólicas que determinan la experiencia de la realidad)”. 1

Para encontrar el principio de estos procesos seguramente nos sea necesario remontarnos al gran pacto social que nace después de la IIWW, donde en el mundo occidental se extienden las grandes políticas proteccionistas y el keynesianisno como contrapartida a la amenaza de de la Unión Soviética, es donde nacen los grandes estados del bienestar. Este pacto social es roto por arriba, desde la élites económicas en la década de los 70, esto junto a la caída del gran antagonismo que significaba el proyecto soviétivo y todos sus satélites, deja que el proyecto neoliberal se vaya extendiendo hasta nuestros días de como un rodillo que va aplastando todo a su paso, ya que ha ido ocupando y mercantilizando todas las esferas de la vida.

Esa ruptura del pacto social se hizo a través de los medios de comunicación de masas, no tan sólo de la prensa, la radio o la televisión, también tendríamos que prestar mucha atención como Hollywood empieza a bombardear con innumerables títulos donde se ponen en escena la seducción a través de los valores del consumismo e individualismo, dejando el capitalismo como la única realidad posible. Como bien apunta G. Lipovetsky, la vida de las sociedades contemporáneas está dirigida desde ahora por una nuestra estrategia que desbanca la primacía de las relaciones de producción por las relaciones de seducción.2

Para algunos esto se ha llamado las culture wars, ese desplazamiento de la lucha de clases al terreno cultural, el cual esta producido en todas nosotras a través de la subjetividad que crean las grandes industrias de la imagen. Por eso nos cuesta tanto poder analizar algunos de los hechos actuales o pasados en las últimas décadas a través de la lucha de clases tradicional (quien tiene los medios de producción y quien es privada de su gestión) y acabamos haciendo malabarismos en algunos análisis desde los sectores del movimiento obrero. Se han diluido y atomizado los puntos cardinales que daban sentido a la sociedad moderna: el trabajo, la comunidad, la familia, el amor, el cuidado, la mercancía, el valor y el dinero. Como metáfora que no ayude a su comprensión, podríamos decir que estamos ante un desierto.

Esta situación de  perdida de coordenadas ha sido utilizada por los poderes económicos para producir un contragolpe liberal, “mientras las primeras formas de conservadurismo ponían énfasis en la moderación fiscal, el Contragolpe moviliza a los votantes con asuntos sociales explosivos –buscando el escándalo público por encima de todo, desde el busing (traslado de estudiantes de clases bajas, generalmente negros, a zonas más acomodadas para que se integren) hasta el arte anticristiano–, los cuales después vincula con políticas económicas favorables al libre mercado. Se explota la furia cultural con fines económicos. Y son estos logros económicos, no las escaramuzas poco memorables de la interminable guerra ideológica, los monumentos más importantes del movimiento.”3

Este contragolpe se presenta así mismo como como enemigo de la élites económicas (aunque de facto son parte de ellas), como la voz de los injustamente perseguidos, como una protesta justificada de las víctimas de la historia. Aunque después cuando esté gobernando tan sólo le preocupe aplicar los viejos modelos liberales donde hay grupos sociales que cada vez cobran menos y otros que se aprovechan de esa situación. El surgimiento de toda una serie de políticos como pueden ser Trump, Marie Le Pen… con este perfil, no es casualidad, es una forma que tiene el sistema de seguir justificando sus formas de producir plusvalía a costa de todo, eso que se ha llamado populismo de derechas, es la respuesta del sistema a esta crisis multidisciplinar que vivimos, donde el fascismo clásico no parece encajar del todo en el momento actual que vivimos.

El momento actual se ha llamado crisis, se intenta explicar a través de que un reajuste estructural del capitalismo este puede seguir desarrollándose, esta es la forma que tienen para poder seguir reproduciéndose, hacer gran ajustes estructurales que permitan la concentración de capital en cada vez menos manos. Aunque lo más probable es que nos encontremos que este proyecto histórico está topando con límites internos que impiden que pueda seguir reproduciendo y estaría entrando en una fase de descomposición. Se podría decir que el capitalismo está muriendo de éxito ya que no encuentra nuevas formas de valorización para poder seguir acumulando plusvalía, una vez que todo ha sido convertido en mercancía.

No quiere decir que estemos cerca de su fin, ni de como algunos sectores del movimiento obrero entienden, de la revolución cómo consecuencia de la caída del capitalismo. El derrumbe de una civilización, de una forma de producción y de organización de la vida social humana no es un acontecimiento, sino un proceso. Este al igual que el proceso de acumulación originaria, no será pacifico, las tensiones entre clases son inmanentes en la sociedad capitalista y se irán incrementando tal cómo el proceso avance. Por eso la necesidad de crear esas figuras mediáticas, que vayan permitiendo que este proceso sea controlado y dirigido por los intereses de las élites que están detrás.

Escapar de esta cosmovisión debería de ser una de las principales tareas a la que nos enfrentamos, el espacio de nos deja el capitalismo para poder imaginar nuevos mundos donde este no exista es muy reducido, ya que nos marca lo limites de lo posible. La creación de nuevos imaginarios tendrán que estar siempre presente en nosotras como forma de afrontar la realidad y producir un cambio.

“Quando si mette in discussione un regime, la prima a cambiare è l’immagine. È l’immagine che rivela i movimenti. Senza un’immagine nuova, senza un modo di vedere nuovo, il movimento non esiste. Senza immagini nuove il movimento non vive.”4

Bibliografía y notas

  1. S. Zizek: Bienvenidos al desierto de lo real, Akal, 2008.
  2. G. Lipovetsky: La era del vacío, Anagrama, 1986.
  3. T. Frank: ¿Qué pasa con Kansas?, Acuarela & A.Machado, 2004.
  4. Tano d’Amico. Fotógrafo italiano conocido por haber retratado gran parte de las movilizaciones y luchas de la Autonomía Italiana.

Lecturas en 2016

Este año me hubiera gustado leer de forma más ordenada, pero condicionado por las circunstancias del mismo no ha podido ser así. El resultado ha sido una constelación de libros centrados en pocas temáticas y muy influenciado por el ensayo. Seguramente no podamos hablar de lecturas, sería más correcto hablar de obsesiones que me han perseguido todo este año, he ido alimentándolas todo lo que he podido.

Dentro de la gran cantidad de libros que han pasado por mis manos, podría decir que la gran mayoría han sido muy buenos, aunque alguna bazofia también me he cruzado. Fruto de esto me es muy complicado poder hacer una pequeña selección de los que más me han gustado, además que siempre me ha costado mucho elegir, así que por ello y la falta de tiempo que me han acompañado estos 365 días voy ha realizar una lista con los que consideraría casi imprescindibles. Si que me gustaría apuntar que el libro que quizá ha marcado todo el año de lecturas ha sido Un comunismo más fuerte que la metrópoli, Marcello Tarì (Traficantes de Sueños). Este si que es obligado al ciento por ciento.

  • El comú català, David Algarra (Potlatch Ediciones)
  • El príncipe, Nicolás Maquiavelo (Edaf)
  • Seis conferencias: Sobre la tradición marxista y los nuevos problemas Manuel Sacristán (El viejo topo)
  • Bienvenidos al desierto de lo real, Slavoj Zizek (Akal)
  • Sociofobia, Cesar Rendueles (Capitán Swing)
  • En Bruto, Cesar Rendueles (Catarata)
  • ¿Qué es la cultura popular?, Antonio Gramsci (PUV)
  • La hipótesis cibernética, Tiqqun (Acuarela & A.Machado)
  • La danza de Mili sobre el hielo, Rote Zora (Diaclasa)
  • Narcocultura, Layla Martínez (Antipersona)
  • Spartakus, Furio Jesi (Adriana Hidalgo Editora)
  • Introducción a la sociologia, Theodor W. Adorno (Gedisa)
  • ¿Dónde está mi tribu?, Carolina del Olmo (Clave Intelectual)
  • Contra el running, Luis de la Cruz (Piedra Papel)
  • La sociedad implosiva, Corsino Vela (Muturreko)
  • Los obreros contra el trabajo, Michael Seidman (Pepitas de calabaza)
  • Historia de las utopías, Lewis Mumford (Pepitas de calabaza)
  • Desierto, Anónimo (Aqui el pdf que leí)

Esperemos que el 2017 traigan muchas más lecturas, ya tengo una buena pila esperándome pendientes de este año que se cierra.

El extrañamiento hacia el trabajo

“Aquí cada día nos aumentan los ritmos. Mucho trabajo y poco dinero. Aquí nos morimos sin enterarnos lenta lentamente. Esto significa que es precisamente el trabajo lo que es repugnante todos los trabajos son repugnantes. No hay trabajo bueno porque es justamente el trabajo lo que está mal. Hoy aquí si queremos mejorar no tenemos que hacerlo trabajando. Sino luchando no trabajando sólo así podremos mejorar. Tomemos un día de descanso vamos a cogernos un día de fiesta.”

“por cualquier cosa que quieras si quieres un coche o un vestido vas a tener que trabajar más vas a tener que hacer horas extras. No puedes tomar un café ni ir al cine. En un sistema en un mundo en el que el único objetivo es trabajar y producir mercancías.”

“Siempre que quieras algo vas a tener que reinsertarte en el sistema. Pero reinsertarte físicamente. Lo había comprendido. Por eso la única forma de obtener todo lo que satisface tus necesidades y deseos sin destruirte a ti mismo era destruyendo el propio sistema de trabajo de los patrones tal y como funciona. Destruirlo aquí en la Fiat en esta enorme fábrica con tantísimos obreros. Este es el punto débil del capital porque cuando la Fiat se detiene todo entra por fuerza en crisis todo salta por los aires.”

Hace 8-9 años que leí por primera vez estas palabras, ya en su día resonaron en mi interior, seguramente por el hecho de leerlas en los tiempos muertos que se quedaban después de comer en el trabajo por aquella época. La verdad que recordaba un libro bueno, pero no tanto, Nani Ballestrini consigue a partir de una historia personal plasmar una colectiva, la del obrero masa, lo que cientos de jóvenes del sur de Italia vivieron y sintieron respecto al mundo de la fábrica y el trabajo, la vida y la lucha como indisociables, lo personal como político.

Hay que profundizar y extender el extrañamiento, Vogliamo tutto!

El dominio de las sombras

“Nuestro común no es nuestro fundamento, es nuestra producción, nuestra invención reanudada sin descanso. Nosotros: el nombre de un devenir. Nosotros somos ese común: hacer, producir, participar, moverse, compartir, circular, enriquecer, inventar, relanzar.”

Revel, Judith. “El dominio de las sombras”, Revista Carta, no. 2, 2011, pp. 3-5

Aquí texto completo en pdf 

Sobre las utopías parciales

La palabra utopía puede referirse bien al griego “eutopía”, que significa buen lugar, bien a “outipía”, que quiere decir no lugar. Lewis Mumford en su libro Historia de las utopías aborda la complicada labor de intentar explorar las utopías históricas, su objetivo era el descubrir lo que les faltaba y definir lo que todavía resultaba posible. El capítulo onceavo del libro lo dedica a hacer balance de lo llama utopías parciales, estas es lo que podríamos llamar los diferentes “-ismos” que surgen entre finales del XIX y principios del XX.

El análisis de estas utopías parciales tiene una actualidad asombrosa, ya que gran parte de lo que apunta como carencias de estas, siguen aún sin resolver e incluso plantearse noventa y cuatro años después de plasmarlo en papel. El libro y especialmente este capítulo nos puede ayudar a pensar y con ello debatir de cómo nos planteamos hoy en día estas utopías que parecen ir hacia la outipía y encaminarlas hacia la eutopía.

Evitando la tentación de intentar contaminar su pensamiento con el mio, dejo a continuación algunos de los puntos que me han parecido clave de este capítulo, con la voluntad de que sirvan para el debate tanto con nosotras mismas, como con las demás.

Si bien muchas de estas propuestas sostenían que la maquinaria industrial, debía servir al bienestar común, lo que les faltaba era una idea compartida de lo que es dicho bienestar común.

Sin duda, los hombres trabajan por una idea –es una superstición pensar lo contrario– , pero tarde o temprano el espíritu ha de manifestarse en carne, y si esa idea nunca ve la luz, o en mejor de los casos se queda en un aborto, está condenada a marchitarse.

Lo que quiero decir es que la utopía sectaria es, en términos psicológicos, un fetiche; es decir, una tentativa de sustituir el todo por la parte, derramando sobre la parte el contenido emocional que pertenece al todo.

Aparte de todo lo demás, su primer error consistió en encerrar su problema en el compartimento de la política y la economía, en lugar de ventilarlo ante el ancho mundo. Olvidaron que arreglar una actividad o institución en particular, sin tener en consideración el resto, suponía ignorar la misma dificultad que trataban de superar.

[…] En el caso del orden social el producto y el productor nunca dejan de ser uno y el mismo.

Digamos que no basta un Buda para que una comunidad pueda producir el budismo; se necesita toda una sucesión de budas para que la propia religión no se vea convertida en la odiosa opresión eclesiástica que se impuso en el Tibet. Se trata de un principio de aplicación general.

[…] Resultaba estúpido esperar ningún cambio auténtico o permanente de cualquier programa social que fuese incapaz de regenerar o convertir –se trata de términos religiosos para un fenómeno psicológico común– a las personas que habrían de diseñarlo y llevarlo a cabo.

No entienden por revolución una transvaloración de los valores, sino la disolución y la difusión de las prácticas e instituciones dominantes. […] Como si un cambio de propietarios o en el equilibrio de poder pudiese alterar el rostro de Coketown.

La versión que he leído ha sido la publicada por Pepitas de Calabaza, si tenéis la oportunidad leerlo.

El fenómeno Pokémon

Versión en castellano del artículo originalmente publicado en el Periódico Solidaridad Obrera – El fenomen Pokémon

“Lo curioso de este «luddismo posmoderno» (que focaliza su atención en el artefacto en la misma medida en que descuida su naturaleza y aplicaciones sociales) es que, pese a su aparente radicalismo, se asienta en la más tradicional —e históricamente reaccionaria— de las disciplinas: la metafísica. Haber roto los lazos con el análisis materialista de la historia implica una visión del presente no como una suma de opresiones social e históricamente desarrolladas, sino como una especie de «caída bíblica» sin un origen temporal claramente delimitado, en la que el ser humano anteriormente «digno» ha acabado por doblegarse ante las mieles del progreso tecnológico.” (1)

Nos encontramos ante el nuevo fenómeno de moda, no sabemos aún bien cuanto va a durar, pero si que parece que viene para quedarse una temporada. Estoy hablando del juego Pokémon Go, el cual fue lanzado al mercado hace unas semanas. Muchas han sido las críticas lanzadas desde diferentes sectores desde su lanzamiento, la mayoría cargadas de cierto moralismo y con un cierto toque de “luddismo posmoderno”. Ante un fenómeno de estas características lo que tendríamos que realizar es un análisis de cómo nos afecta, ver como funciona y los usos sociales que tiene. Esto es lo que voy a intentar realizar en este artículo.

¿De donde surge todo esto?

Pokemon Go no es únicamente de Nintendo, este juego nace de la asociación también de Pokémon Company International y Niantic Labs. Las tres empresas se han unido a partes iguales para lanzar este juego al mercado. Parece ser que por ahora les ha salido un lucrativo negocio, ya que es una de las App que más se ha descargado en el último mes.

El nacimiento de todo esto no es casual, llevaba años fraguandose desde 2010 en la entrañas de Niantic Labs, una empresa filial de Google hasta hace poco, se convirtió en una startup independiente en octubre del año pasado. En 2012 ya lanzaron su primer juego de realidad aumentada basado en la geolocalización, para muchas igual no nos suena, pero Ingress, fue su primer juego que aprovechaba estas tecnologías. Este representaba el mundo real y gracias a un smartphone se tenían que abrir y hackear portales del equipo contrario, ubicados en el territorio, ganaba el equipo que más campos de fuerza lograra generar.

De aquellos portales a estas Pokeparadas, la mayoría de portales de Ingress es lo que se han convertido en lo que hoy en día es una de las esencias del juego, los lugares donde se pueden cazar con mayor facilidad los Pókemon y obtener artículos.

Transformación del espacio público.

La unión de la realidad aumentada y el geoposicionamiento está creando lo que podríamos llamar un nuevo “medio ambiente” ante nosotras. La ilusión momentánea que se crea al poder ver un criatura a través de nuestro dispositivo, ya sea en mitad de un parque o una calle, crea una nueva temporalidad sujeta al dispositivo y la tecnología, una más a las que nos acostumbra el capitalismo.

Dado el sistema de juego, si queremos ir avanzando a un buen ritmo, tendremos que ir comprando diferentes complementos que nos ayuden a avanzar, esto se hace a través de las Pokeparadas que tenemos a lo largo del territorio. Lo que antes era un parque, una esfera pública, ahora es un potencial centro de negocio, ya que las usuarias van a ir a obtener esos artículos.

En este medio ambiente ya nada es lo que és, transforma lo material en un nuevo espacio donde lo que tenemos delante es virtual. Si que es verdad que esto puede permitir que se visiten espacios en la ciudad que no habías estado antes. Pero esta transformación se crea para poder monetizar el juego, supone una mercantilización del espacio físico a través de lo virtual, convirtiéndose éste en mercancía.

Territorialidad

Otro de los problemas que se puede ver con este juego es el de la territorialidad, de nuevo el capital hace correr sus flujos de valor hacia los centros, si vemos mapas de donde se encuentran la mayoría de Pokeparadas, encontraremos que la mayoría se encuentran en los centros comerciales de las metrópolis del norte global. Si que es verdad que en ellos se encuentran la mayoría de monumentos de interés en los que se basa el sistema, pero con ello se deja con menos posibilidades de poder jugar, a las que viven en la periferias. Este tema también nos puede dar un sesgo de clase, las clases que vivan cerca de estos van a tener más posibilidades de conseguir antes los objetivos del juego que las que vivan fuera de estos.

De nuevo se refuerza los flujos de personas que van hacia los centros de las metrópolis para consumir desde las periferias, incluso dada la popularidad del juego se han visto grandes aglomeraciones en algunos lugares, tan solo con la intención de cazar a Pokémons. Esto también cambia la forma de sociabilidad, ya que lo hacemos a través de dispositivos que crean un medio ambiente en lo que antes eran espacio públicos, ahora son lugares de donde se extrae valor a través de dispositivos.

“El espectáculo somete a los hombres en la medida en que la economía los ha totalmente sometido.” (2)

La diversión en nuestros días

Los videojuegos llevan desde los años 70 en nuestras vidas, desde el lanzamiento de la máquinas recreativas. Ocupaban un espacio físico , ya que se encontraban instaladas en tiendas, restaurantes… permitían a estos negocios aumentar el tráfico de personas por sus establecimientos. La diferencia que encontramos con Pokémon Go es que crea una capa virtual encima de lo material, hace que desaparezca el sujeto en el espacio y se convierta en algo virtual, dentro de la lógica del capital. Lo importante no es que las personas pasen ese momento de diversión o salgan a sociabilizarse fuera de sus hogares, cosa que no debería de ser criticable, el objetivo es extraer el valor a través de una privatización virtual del espacio público.

Nos encontramos de nuevo como la tecnología ordena nuestras vidas, no como algo neutro, su objetivo es el de intensificar los flujos del valor, de buscar nuevas formas de extracción de este, estableciendo a las jugadoras como él centro del beneficio.

Con esto no quiero decir que jugar a juegos este mal o sea negativo para nosotras, nos ayudan a distraernos y descansar de nuestra monótona vida, al igual que leer, ver series o películas. Seguramente es uno de los secretos de su éxito en nuestros días, pero sí, que tendríamos que pensar cómo hacer que estos no transformen nuestras vidas para la extracción de beneficios.

1- E. Luján: Drones. Sombras de la guerra contra el terror, Virus Editorial, Barcelona, 2015.

2- G. Debord: La sociedad del Espectáculo, 1967.

Antes de morirme

Igual muchas aún no sabéis de la existencia de un nuevo “movimiento” dentro de aura de Podemos el cual se llama Jóvenes en Pie, hace poco que surgieron y han venido por lo que parece a reclamar un poco más de socialdemocracia para la juventud. A articular el mensaje que están lanzado desde el partido, pero dirigido a un “target” millenial, el cual se mueve por su propia identidad cultural con un fuerte componente de los lenguajes que se crean en las redes. Como estrategia para la captación de votos no es mala, pero la realidad está siendo unas campañas que parecen dirigidas a Ned Flanders.

La última lanzada en las redes, empezó con un guiño a lo que seguramente es una de las canciones del verano para este “target”, Antes de morirme de C. Tangana feat Rosalía, he de reconocer que me gusta bastante. El lema utilizado en la imagen fue “Antes de morirme quiero un contrato indefinido”. La verdad que casi que me muero cuando lo leí en Twitter, parece que la campaña se la ha hecho Willyrex, para algo medio subversivo que tiene la canción, cogen y se lo quitan, puta vida tete.

Yo no quiero hacer lo correcto, pa esa mierda ya no tengo tiempo, no vas a escuchar un lamento, pa esa puta mierda ya no tengo tiempo, antes de morir quiero el cielo, el ciento por ciento, antes de morir quiero el cielo el ciento por ciento, por cierto.

Entrando en lo importante de la campaña, como explican muy bien aquí, el contrato indefinido no es fijo, en España no tenemos contratos fijos, incluso en la administración es posible el despido disciplinario, el objetivo, el ERE o incluso el despido improcedente del personal laboral. Por ahora lo único que se puede considerar más o menos fijo son los puestos de funcionariado de carrera, pero por ahora, no son pocas las voces que los últimos años están pidiendo que esto desaparezca.

¿Entonces qué implica tener un contrato indefinido? Mientras el contratante no manifieste que quiere echarte a la calle, no vas a tener que estar renovando el contrato cada X tiempo. Lo que tenemos en España es una mala interpretación de lo que son los contratos indefinidos, como bien explican aquí, muchas empresas realizan fraude con los contratos temporales, pensándose que es la fórmula que más rentable les sale, cuando realmente el contrato indefinido que tenemos después de la última reforma laboral tiene muchas facilidades a la hora de querer deshacerse de alguna trabajadora. Además de los incentivos fiscales que obtienen muchas empresas a la hora de contratar a trabajadoras indefinidas.

¿Pero si tienes un contrato indefinido es más difícil que te tiren? Quitando los contratos por ETT’s, los minijobs y diferentes mierdas que nos han colado en las últimas décadas, no tiene porqué. Hoy en día existen los indefinidos por fin de obra, en los que te pueden tirar a la calle cuando quieran, alegan que se ha acabado la “obra” por la cual estabas contratada y te vas a la calle. Además para el indefinido como tal, una empresa lo tiene que hacer muy mal para tener que pagarte más de días por año trabajado, con alegar que el despido se realiza por causas económicas u organizativas sin tener que dar más explicaciones ya lo tiene hecho.

Eso que se llama hoy contrato indefinido, en la realidad no nos da ninguna seguridad de la durabilidad del puesto de trabajo en el que nos encontramos. Su utilidad seguramente tenga más que ver con la facilidad de poder acceder a una hipoteca, un préstamo o en algunos barrios un alquiler, parte de las bases de ese social welfare que está desapareciendo a marchas forzadas. No voy a negar que esa sensación de seguridad en nuestro imaginario que crea esto, no tenga sus ventajas, pero dista de la realidad del modelo de empleo que sufrimos.

También es interesante observar esta demanda desde la perspectiva laboral y social en la cual nos encontramos, ante unos tiempo líquidos como dice Bauman, donde cada día se nos exige más flexibilidad en nuestras vidas y sobre todo en el mercado laboral, con unos medios bombardeandonos constantemente con la idea de reinventarnos día a día y con el engaña bobos del emprendimiento, parece que el trabajo indefinido crea una fuerte contradicción en nuestras vidas. Además que es uno de los síntomas de la derrota del ciclo de luchas de los 70, ya que justamente las obreras querían escapar de todo esto.

Ante este panorama laboral y social, antes de morirme no quiero un contrato indefinido, lo que de verdad quiero és “ne travaillez jamais” como se podía leer en aquella pared de París en el 68. Cómo esto parece que no se va a hacer realidad a corto plazo, las únicas formas que van a poder aguantar el envite neoliberal, llamado crisis, en el actual mercado laboral pasan por la organización. Desde abajo, poniendo la vida en el centro y no sólo el trabajo vamos a poder ir transformando nuestras realidades más inmediatas para poder escapar de esta cosa escandalosa que nos hace todo el día working sin descansar.
Antes de morirme, antes de que muera yo, quiero ver ese Sindicato Mantero, esos sindicatos de barrio, esos colectivos solidaridad, esos grupos de apoyo mutuo, la CNT, la CGT, esas oficinas precarias, las kellys… que tienen mucho compás. Antes de morirme, antes de que muera yo, quiero que juntas toquemos el cielo. Eso es un proceso costoso, no es fácil y seguramente nos llevara mucho tiempo, nos va a tocar reconstruir afinidades, pensar en una vida en común, plantear alternativas a este sistema, seguramente nos cueste mucho, pero no quiero hacer lo correcto (conformarme con un trabajo indefinido), para esta mierda ya no tengo tiempo, antes de morir quiero el cielo, el ciento por ciento, por cierto.

antes-de-morir

Tienes que tener ya algo muerto por dentro como para querer un contrato indefinido. La nueva política a este paso va a destrozar más jóvenes que la heroína en los ‘80.