El cortoplacismo ha ganado las elecciones

Es lunes 27 de Junio, nos encontramos ante un país de resaca electoral, con miles de personas que habían confiado en el cambio de la mano de Unidos Podemos preguntándose qué ha pasado. Los medios llevaban semanas anunciando el sonado sorpasso, algo que al final parece que se ha convertido en un exceso de confianza en las encuestas preelectorales que ha pasado factura tanto en la campaña como finalmente en la urnas.

No voy a entrar en la batalla por el relato de qué ha pasado en Podemos, creo que es algo que ya harán suficiente en los próximos días los que estén más interesados en la pugna por el poder dentro de esa organización, pero sí que me gustaría apuntar algunos temas que han podido hacer inclinarse la balanza en estas elecciones.

Vivimos en una sociedad capitalista que premia las relaciones y el consumo rápido, nada es a largo plazo, esto desorienta la acción planificada y rompe la voluntad del comportamiento. En un tiempo de incertidumbres como el actual se buscan valores seguros, que puedan actuar rápidamente sobre nuestras condiciones materiales. Esto lo comprobamos en nuestro día a día cada vez que preferimos comprar comida preparada en vez realizar todo el proceso que esto conllevaría. Tenemos claro que hacer una masa, poner los ingredientes encima y meterla en el horno va a ser mejor, tanto a nivel de aporte nutricional, como de sabor, que comprar una pizza precocinada. Pero acabamos eligiendo la mayoría de veces la segunda opción ya que nos va a alimentar de todas formas y va a solventar nuestra necesidad de alimentarnos rápidamente.

Creo que esta dinámica de poder tener una seguridad con nuestras condiciones materiales más inmediatas ha sido lo que ha decantado la balanza electoral. Se ha apostado por ese valor seguro que ha sido el PP, esto junto a una campaña de Unidos Podemos que se ha centrado más en crear un imaginario difuso a partir de las ideas de Laclau y no sobre problemas concretos, esto ha desmovilizado parte del voto, además la estrategia de UP donde se han querido parecer demasiado al PSOE ha podido hacer que algunas personas volvieran al partido ese del “mejor presidente de la democracia”, opción contrastada con anterioridad. También como he comentado antes, el exceso de confianza por las encuestas y las fechas en las que nos encontramos han podido ser parte del problema.

Si, aún hay muchas personas que se están preguntando cómo el PP de Rajoy, de los Barcenas, de todos esos caso de corrupción que hemos visto, ha podido generar confianza. Su campaña se ha basado en el inmobilismo, en decir que España va bien y en que se estaba empezando a ver una recuperación económica. Aquí nos tendríamos que preguntar si la mayoría de personas querían algún tipo de cambio en esta sociedad, si el capitalismo no es la ideología hegemónica y si de verdad no tienen muchos motivos de peso para jugársela a nuevas propuestas que dentro de su discurso no acaba de concretar que van a hacer. Como decía Monedero “Son unos hijos de puta pero son nuestros hijos de puta” parece que es la opción mejor valorada.

También tendríamos que entender que no sólo se vota en las grandes ciudades, en las zonas rurales también lo hacen, aquí UP lo ha querido contrarrestar con las alianzas con fuerzas locales cómo es el caso del País Valencià. Pero este voto rural aún desconfía por el desconocimiento de que van a hacer, no hay base social en estas zonas que pueda contrarrestar el efecto. En las zonas rurales se ha notado menos la crisis en parte por los pocos lazos sociales que quedan que la han podido amortiguar un poco. Eso sumado a que la media de edad es más alta hace que no se quieran correr riesgos y la apuesta sea por opciones más conservadoras. El Mariano no les suele gustar, pero el alcalde de su pueblo que es del PP tampoco lo hace tan mal.

En las grandes ciudades es donde más voto se ha perdido de UP, ha falta de grandes análisis sociológicos sobre este fenómeno, parece que las candidaturas municipalistas no llegan a agregar lo que ganaron en su día. Parece que la tesis municipalista cae y sigue sin sostenerse.

Aunque estas dinámicas de confianza y cortoplacismo puedan parecer raras, encuentro una similitud en parte del voto que va hacia UP. Parte del ciclo 15M estaba alimentado por un gran grupo de jóvenes que no veían salidas profesionales a los estudios que tenían, mucho se ha hablado estos años del precariado y las expats. Creo que en cierta forma a modo estructural nos encontramos ante la misma solución ante el mismo problema. Una respuesta rápida a las condiciones materiales, que se dio por el surgimiento de Podemos antes un ciclo de movilizaciones que ya agonizaba por no definir unos objetivos claros. La regeneración del sistema escondía detrás tan solo una necesidad de poder tener un buen sueldo, una casa y un coche en parte del electorado de esta formación. Parece que todo tiene que ver mucho más con el trabajo como eje central de nuestras vidas que con la corrupción o demás asuntos.

Creo que esto es un gran problema que tenemos que afrontar, incluso las anarquistas y anticapitalistas, sino somos capaces de actuar sobre problemas concretos y generar lazos de confianza, lo vamos a tener muy difícil para tejer un movimiento. Aunque parece que los cánticos de “sí se puede” en Génova cierran el ciclo 15M y de regeneración y nos tendremos que enfrentar a nuevos retos. La crisis se hace crónica, las únicas políticas que van a ser válidas van a ser las de la gestión de esta y ya sabemos a quién va a beneficiar esto gobernando el PP o hipotéticamente el PSOE.

Las hipótesis de regeneración y aguantar el envite neoliberal quedan invalidadas, tenemos por delante una caja de las pensiones casi vacía, una deuda impagable, nuevos ajustes del déficit, un crecimiento de la población excluida del mercado laboral… Parece que el verdadero techo de cristal estaba en las instituciones, no se ha podido dar el asalto y ahora tendremos que lidiar con todo lo que nos viene encima. Parece que es de nuevo el momento de empezar a fijarnos de nuevo en lo material e inmediato, en la construcción en los barrios y los pueblos de alternativas reales a este sistema.

Con esto no estoy diciendo en llenar las calles de lemas como “organízate y lucha”, ya que están igual de vacíos como concepto que la “patria” utilizada por UP. Es de responder a nuestras necesidades más inmediatas de forma horizontal y en común, de preocuparnos más por nuestro día a día y quien tenemos alrededor, que en lemas y discursos que enarbolan una revolución que parece materialmente muy lejana. Esto ha sido una de las cosas que nos han enseña por ejemplo la PAH o la FAGC, en que es posible generar confianza en las personas a través de un movimiento que cuestiona los valores capitalistas, con todos sus aciertos y errores, pero que son capaces de generar movimiento. No tenemos que olvidar, que sin la construcción de estos vínculos de confianza y solidaridad nos va a ser complicado crecer, ya que siempre estarán … esos hijos de… que lo hacen más rápido.

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