Antes de morirme

Igual muchas aún no sabéis de la existencia de un nuevo “movimiento” dentro de aura de Podemos el cual se llama Jóvenes en Pie, hace poco que surgieron y han venido por lo que parece a reclamar un poco más de socialdemocracia para la juventud. A articular el mensaje que están lanzado desde el partido, pero dirigido a un “target” millenial, el cual se mueve por su propia identidad cultural con un fuerte componente de los lenguajes que se crean en las redes. Como estrategia para la captación de votos no es mala, pero la realidad está siendo unas campañas que parecen dirigidas a Ned Flanders.

La última lanzada en las redes, empezó con un guiño a lo que seguramente es una de las canciones del verano para este “target”, Antes de morirme de C. Tangana feat Rosalía, he de reconocer que me gusta bastante. El lema utilizado en la imagen fue “Antes de morirme quiero un contrato indefinido”. La verdad que casi que me muero cuando lo leí en Twitter, parece que la campaña se la ha hecho Willyrex, para algo medio subversivo que tiene la canción, cogen y se lo quitan, puta vida tete.

Yo no quiero hacer lo correcto, pa esa mierda ya no tengo tiempo, no vas a escuchar un lamento, pa esa puta mierda ya no tengo tiempo, antes de morir quiero el cielo, el ciento por ciento, antes de morir quiero el cielo el ciento por ciento, por cierto.

Entrando en lo importante de la campaña, como explican muy bien aquí, el contrato indefinido no es fijo, en España no tenemos contratos fijos, incluso en la administración es posible el despido disciplinario, el objetivo, el ERE o incluso el despido improcedente del personal laboral. Por ahora lo único que se puede considerar más o menos fijo son los puestos de funcionariado de carrera, pero por ahora, no son pocas las voces que los últimos años están pidiendo que esto desaparezca.

¿Entonces qué implica tener un contrato indefinido? Mientras el contratante no manifieste que quiere echarte a la calle, no vas a tener que estar renovando el contrato cada X tiempo. Lo que tenemos en España es una mala interpretación de lo que son los contratos indefinidos, como bien explican aquí, muchas empresas realizan fraude con los contratos temporales, pensándose que es la fórmula que más rentable les sale, cuando realmente el contrato indefinido que tenemos después de la última reforma laboral tiene muchas facilidades a la hora de querer deshacerse de alguna trabajadora. Además de los incentivos fiscales que obtienen muchas empresas a la hora de contratar a trabajadoras indefinidas.

¿Pero si tienes un contrato indefinido es más difícil que te tiren? Quitando los contratos por ETT’s, los minijobs y diferentes mierdas que nos han colado en las últimas décadas, no tiene porqué. Hoy en día existen los indefinidos por fin de obra, en los que te pueden tirar a la calle cuando quieran, alegan que se ha acabado la “obra” por la cual estabas contratada y te vas a la calle. Además para el indefinido como tal, una empresa lo tiene que hacer muy mal para tener que pagarte más de días por año trabajado, con alegar que el despido se realiza por causas económicas u organizativas sin tener que dar más explicaciones ya lo tiene hecho.

Eso que se llama hoy contrato indefinido, en la realidad no nos da ninguna seguridad de la durabilidad del puesto de trabajo en el que nos encontramos. Su utilidad seguramente tenga más que ver con la facilidad de poder acceder a una hipoteca, un préstamo o en algunos barrios un alquiler, parte de las bases de ese social welfare que está desapareciendo a marchas forzadas. No voy a negar que esa sensación de seguridad en nuestro imaginario que crea esto, no tenga sus ventajas, pero dista de la realidad del modelo de empleo que sufrimos.

También es interesante observar esta demanda desde la perspectiva laboral y social en la cual nos encontramos, ante unos tiempo líquidos como dice Bauman, donde cada día se nos exige más flexibilidad en nuestras vidas y sobre todo en el mercado laboral, con unos medios bombardeandonos constantemente con la idea de reinventarnos día a día y con el engaña bobos del emprendimiento, parece que el trabajo indefinido crea una fuerte contradicción en nuestras vidas. Además que es uno de los síntomas de la derrota del ciclo de luchas de los 70, ya que justamente las obreras querían escapar de todo esto.

Ante este panorama laboral y social, antes de morirme no quiero un contrato indefinido, lo que de verdad quiero és “ne travaillez jamais” como se podía leer en aquella pared de París en el 68. Cómo esto parece que no se va a hacer realidad a corto plazo, las únicas formas que van a poder aguantar el envite neoliberal, llamado crisis, en el actual mercado laboral pasan por la organización. Desde abajo, poniendo la vida en el centro y no sólo el trabajo vamos a poder ir transformando nuestras realidades más inmediatas para poder escapar de esta cosa escandalosa que nos hace todo el día working sin descansar.
Antes de morirme, antes de que muera yo, quiero ver ese Sindicato Mantero, esos sindicatos de barrio, esos colectivos solidaridad, esos grupos de apoyo mutuo, la CNT, la CGT, esas oficinas precarias, las kellys… que tienen mucho compás. Antes de morirme, antes de que muera yo, quiero que juntas toquemos el cielo. Eso es un proceso costoso, no es fácil y seguramente nos llevara mucho tiempo, nos va a tocar reconstruir afinidades, pensar en una vida en común, plantear alternativas a este sistema, seguramente nos cueste mucho, pero no quiero hacer lo correcto (conformarme con un trabajo indefinido), para esta mierda ya no tengo tiempo, antes de morir quiero el cielo, el ciento por ciento, por cierto.

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Tienes que tener ya algo muerto por dentro como para querer un contrato indefinido. La nueva política a este paso va a destrozar más jóvenes que la heroína en los ‘80.