¿Y ahora qué?

Releyendo a día de hoy lo que junto a otro compañero escribimos hace unos meses, me doy cuenta que nos encontramos más o menos en el mismo punto, aunque creo necesario hacer balance de estos meses que han ido pasando.

Ya han pasado las elecciones municipales, hemos podido ver como parte de las principales ciudades del estado español (Barcelona, Madrid, Valencia…) están siendo gobernadas por las plataformas electorales del cambio, esto ha posibilitado un pequeño número de reformas a partir de las demandas que se formulaban en el 15M. Pero también ha demostrado que los ayuntamientos tienen muchas limitaciones a la hora de poder realizar cambios profundos en el sistema, ya que dependen en última instancia de instituciones superiores como las comunidades autónomas y el estado. Esto constata algo que ya vio en su análisis sobre la Comuna de París, Marx “la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines”. Algunas de estas problemáticas y contradicciones las podemos ver en este análisis que hace de lo acontecido en Madrid desde Equilibrismos.

A nivel local (Castelló de la Plana) me gustaría pasar de puntillas, ya que no podemos considerar que haya habido un cambio, Castelló en Moviment, que era la plataforma que suponía representar parte de estas esperanzas de cambio que se formularon durante el 15M, sólo pudo conseguir 4 ediles. Apoyado que se formara gobierno de coalición de izquierdas entre PSPV y Compromís, pero sin entrar a formar parte del equipo de gobierno. Esta situación ha provocado que gran parte de sus demandas iniciales cayeran en saco roto. No por falta de voluntad, sino porque el actual equipo de gobierno ha pasado bastante de ellos una vez consolidado el poder, a falta de una movilización popular exigiendo estas el escenario se ha complicado, de nuevo encontramos las limitaciones del partido movimiento. Tampoco sabemos si entrar en el equipo de gobierno hubiera facilitado que se escucharan y se llevarán a cabo estas demandas, no hace falta especular con ello.

Por otra parte ya ha pasado el fatídico 20D, esas elecciones que se han planteado desde muchas partes como las del “cambio”. al final no ha llegado el anunciado sorpasso de Podemos al PSOE, aunque la formación morada ha entrado con mucha fuerza en el parlamento, no ha habido el desborde que se suponía. Este nuevo escenario político que se ha materializado después de las elecciones nos deja con muchas dudas, con una cantidad de actores en el congreso que al cual no estamos acostumbrados y lo que viene llamándose desde el minuto cero de las elecciones como “crisis de gobernabilidad”. El escenario actual nos deja una mayor representación de fuerzas políticas en el parlamento, esto nos puede llevar a dos escenarios:

– Un periodo de pactos de partidos donde el o los que formen gobierno tengan que estar constantemente necesitando el apoyo de más fuerzas para poder sacar adelante sus propuestas, esto ya se da en más países como Italia, no tiene que ser per se, igual a ingobernabilidad sino a un proceso más lento de toma de decisiones del poder legislativo, cosa que no estábamos acostumbradas por el rodillo del PP.

– Unas nuevas elecciones, este escenario se podría plantear al no llegar ninguna acuerdo de gobierno por parte de los múltiples actores que hay en escena y nos llevaría a que se formulara una hipotética segunda vuelta, aún no se sabe muy bien como afectaría esto a los partidos emergentes y a los que ya habían.

Lo que si que parece claro es que en las palabras del mismo Gramsci “lo nuevo que no termina de nacer, lo viejo que no termina de morir”, y si se plantean unas nuevas elecciones o según los pactos incluso nos podríamos plantear que lo viejo pueda restaurarse. También tenemos que tener en cuenta que la que surja de la culminación de este periodo electoral se va a encontrar con un regalo en forma de 25.000 millones de recortes por eldiktat europeo y las posibles quiebras de Abengoa y ACS. La crisis cada día parece más sistemática y tiene pinta de que no se va a ir, los brotes verdes anunciados por el PP solo eran una forma de propaganda electoral.

Ante todo esto, llegamos de nuevo a un escenario donde por un lado, el capitalismo global sigue produciendo y agravando las condiciones de cualquier forma de vida en el planeta. I que la izquierda sigue siendo machacada por esta ofensiva neoliberal, dejando una base social fragmentada y sus estructuras organizativas incapaces de presentar batalla a largo plazo. Sería necesario puntualizar, que la hipótesis de Podemos reside en asumir que el momento es ahora, frente a aquellos que piensan que es mejor ir poco a poco, acumulando en lo social, para después cambiar lo conseguido en el mercado político”, veremos como convierten esta hipótesis en el largo plazo una vez no conseguido ganar en el corto, pero sin un movimiento de fuera que empuje la tarea parece complicada.

Dentro de las formas de crisis que sufrimos hoy en día; crisis económica, crisis de cuidados, crisis ecológica… una de las más graves es la crisis de la izquierda que ha perdido la capacidad de poder imaginar una salida al capitalismo. Esta además tiene una naturaleza dual, por una lado nos encontramos en una absoluta incapacidad de poder afrontar los desafíos de nuestros tiempos y las nuevas formas del proletariado de forma colectiva; por otra la ya mencionada de imaginación.

El Capitalismo hoy en día se representa no sólo como el mejor sistema, sino como el único posible. En esta situación la vieja tradición de la izquierda de disputar al sistema imperante en el terreno de la ideología, se estable como una tarea ardua, por no decir casi imposible. Ya que estamos tan atravesadas por las relaciones sociales que se dan en el seno de este sistema, que no somos capaces de imaginar un futuro post-capitalista. Por una parte nos encontramos con una izquierda parlamentaria sumida en el aburrimiento y la burocracia del parlamentarismo, prácticamente anulada por todas las contradicciones que han asumido durante todos estos años de ofensiva capitalista. Por otro una multitud desorientada con mucha pasión revolucionaria, pero que no es capaz de canalizar su indignación colectiva y se encierra en ghettos donde intenta salvaguardarse de las contradicciones.

Parece que en el presente estemos más abocados a una intervención práctica, que ideológica en la realidad y una reformulación de toda la experiencia acumulada anteriormente. Sin duda estas tendrían que ir encaminadas a la superación del capitalismo.

“La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. […] La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido”.

Estas palabras fueron escritas por Marx en el El 18 Brumario de Luis Bonaparte, si cambiáramos siglo XIX por XXI servirían perfectamente para nuestros tiempos.

Las movilizaciones que hemos vivido en los últimos años han estado centradas, al menos en el norte global, en la lucha contra la desigualdad, el desempleo, la posición a la austeridad, el bienestar social. Podríamos decir que todas están en el hilo de la reproducción social, parece ser que este será el campo de batalla donde se desarrollaran las luchas que están por venir y donde se tiene que intervenir para garantizar nuestras propias condiciones de vida. Aún podríamos hablar que hoy en día es una opción, pero tal como vemos que el sistema capitalista está aprovechando esta crisis para hacer una nueva ronda de acumulación primitiva y nuestras condiciones de vida van mermando, parece que a la larga se va a convertir en una necesidad. Si no lo hacemos nosotras desde abajo, vendrán ONG’s, la iglesia, la derecha, empresas… a hacerlo por nosotras y nos encontraremos con un problema mucho mayor del que tenemos hoy en día.

Ahora la pregunta que queda es ¿Cómo hacer que todas estas prácticas y luchas pueden ir encaminadas hacia un horizonte post-capitalista y no solo a una reforma de este sistema decadente?

La respuesta a esta pregunta es muy difícil hoy en día, seguramente solo la podamos encontrar en el largo recorrido que queda en la formulación practica de estas. Las luchas dentro del seno de la reproducción social, pueden llevar a la creación de contrapoderes y estos a una nueva extensión de la autonomía. Por ahora parece que tenemos que empezar a asumir la derrota histórica de la izquierda y empezar a organizar el pesimismo.

Nota: En este texto intento poner en orden algunas ideas que llevaba en la cabeza desde hace tiempo e intentar abrir el debate sobre el que hacer desde una perspectiva anticapitalista.

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